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Santo Domingo de los Tsáchilas hoy

Santo Domingo de los Tsáchilas hoy

DIVISIÓN TERRITORIAL

CANTONES:

  1. SANTO DOMINGO
  2. LA CONCORDIA.

CANTÓN SANTO DOMINGO

EXTENSIÓN: 3.805 km2
HABITANTES: 368.013 (Censo 2010).
AEROPUERTO: Uno pequeño, en el suroccidente de la ciudad de Santo Domingo.
DISTANCIAS TERRESTRES km a:
Playa Pedernales 120
Quito: 133
Quevedo104
Babahoyo 207
Guayaquil 287
Portoviejo 222
Esmeraldas 185.
Cuenca 482
Machala 423
ESCENARIOS DEPORTIVOS: Estadio Tsáchila inaugurado el 15 de marzo de 1970, entre las avenidas Quitumbes y Los Anturios. Capacidad: 12.000 espectadores.

Cabecera cantonal: Santo Domingo, a su vez, capital de la provincia Santo Domingo de los Tsáchilas. Esta ciudad presenta un gran movimiento humano, especialmente los días domingo. Según el Censo 2010, sus habitantes suman 305 mil habitantes, lo que la convierte en la cuarta ciudad más poblada del Ecuador después de Guayaquil, Quito y Cuenca. Su gente vive principalmente del comercio de productos agropecuarios, industriales, en sus mercados al aire libre, en tiendas pequeñas, calles, plazas, modernos centros comerciales.

El sitio de descanso es el Parque Zaracay donde se concentran los edificios del Municipio y del Estado, así como la Catedral. Allí, los tradicionales fotógrafos de manga se encargan de grabar un recuerdo del paso de los turistas por esta ciudad en una foto familiar o con los famosos “colorados”. Antes, ellos con su vestimenta multicolor y pelo colorado le daban un toque visual especial al ambiente santodomingueño. Ahora se ve a pocos porque, contaminados por el mestizaje, visten como cualquier paisano. Para mirarlos hay que ir a sus reservas territoriales.

PARROQUIAS RURALES

San José de Alluriquín. Está a 25 kilómetros de Santo Domingo, vía a Aloag. Los escritos del padre Juan de Velasco, en la época colonial, dicen que el nombre “Alluriquín” significa “Lugar de descanso junto al río de claras aguas”, según un dato recogido por el Gobierno Provincial de Santo Domingo de los Tsáchilas. Por otros historiadores conocemos que el asentamiento humano en esta parroquia tomó fuerza en 1944, por la puesta en servicio de la vía carrozable Quito-Chiriboga-Santo Domingo de los Colorados. Entonces, llegaron colonos colombianos y del interior del país, quienes hicieron las primeras plantaciones de caña de azúcar. Con la apertura de la carretera Alóag-Santo Domingo aparecieron nuevos colonos, procedentes en su mayoría de Bolívar, Cotopaxi y Tungurahua, que formaron cooperativas agrícolas bajo la supervisión del Ierac (Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización). Ahora Alluriquín es famosa por su agricultura, su aguardiente de caña, melcochas y alfeñiques, y su encanto natural. Posee un sistema de cascadas naturales, llamadas “Las 9 cascadas del diablo”, que poseen una belleza inimaginable por su entorno natural y silvestre. Se encuentran ubicadas en la Vía a Palo Quemado, en el Recinto Unión del Toachi. La unión de los ríos Toachi y Pilatón forma un impresionante torrente. En el lugar se practica canyoning. Otros puntos de visita son el balneario del río Damas con su hermosa cascada “Napa” o “Napac”. Tiene hosterías y complejos turísticos.

Alluriquín es parroquia desde 1970. El 19 de marzo celebra la fiesta a su patrono San José y el 8 de diciembre de La Inmaculada.

Puerto Limón. Fue fundado el 1 de agosto de 1961 como comuna, por migrantes manabitas. Tiene una extensión territorial de 50 hectáreas, comprendidas entre los ríos Peripa y Cóngoma. Lo llamaron así por cuanto en esa época a la pequeña población llegaban compradores de madera, especialmente de boya, que era transportada por el río Peripa, aguas abajo. La boya era recolectada en un pequeño “puerto” donde existía un árbol de limón, único en los alrededores. La parroquialización de Puerto Limón aconteció el 6 de septiembre de 1984. El puente sobre el río Peripa la vinculó con La Independencia, Valencia, Vicente Rocafuerte y con el cantón El Carmen. El 2 de agosto celebran al mismo tiempo la fundación del centro poblado y la fiesta de la Virgen de los Ángeles.

San Jacinto del Búa. Está ubicado 31 kilómetros al sur de Santo Domingo de los Colorados, entre el río Búa y el riachuelo Tola, que tienen mucho atractivo para el ecoturismo. Los primeros migrantes también fueron manabitas. “Las mingas nos sirvieron para abrir trochas y caminos. Todos arrimábamos el hombro”, narra Pedro Anchundia, de 70 años, oriundo de Jipijapa. Antes se producía cacao y café; ahora pimienta y plátano. Los sábados y domingos, el centro poblado tiene un gran movimiento comercial. En el parque, desde temprano, se concentran los agricultores con sus productos. El 16 de agosto se celebra la fiesta de San Jacinto con música, bailes, danza, juegos deportivos. Y el 9 de noviembre festejan la parroquialización.

Luz de América. Su origen se remonta al año 1956, luego de una rebelión protagonizada por los trabajadores, manabitas en su mayoría, en las tierras de la hacienda Perdomo. Ellos son la raíz de este poblado que se convirtió en parroquia en 1993. Es famosa su industria de carrocerías de madera para camiones.

Valle Hermoso. Nació como un proyecto de colonización del Ierac (Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización), en los años 50, y se convirtió en parroquia el 9 de julio del 2000. Su nombre responde a que es un suelo plano bañado por abundantes ríos y goza de una exuberante vegetación. La zona es industrial, turística, agrícola y ganadera.

El Esfuerzo. Está a 22 kilómetros de la cabecera cantonal, entrando por el kilómetro 19 de la vía a Quevedo, margen izquierdo. Según datos del Gobierno provincial de Santo Domingo de los Tsáchilas, por el año de 1960 llegaron a ese punto migrantes de las provincias de Loja y Azuay que se asentaron en los márgenes del Río Baba, algunos cruzaron el río y decidieron fundar un pequeño poblado. Desde entonces, la colonia lojana celebra el 15 de agosto las fiestas tradicionales de la Virgen del Cisne, el 8 de septiembre los azuayos celebraban las fiestas de la Chola Cuencana. En la actualidad sus habitantes se dedican a la agricultura y ganadería. Producen carne, leche y quesos. Cultivan frutas tropicales, maíz, yuca. Para visitar hay una gama de recursos naturales como los balnearios Santa Marianita, El Esfuerzo y Río Baba. Sus platos típicos son: fritada (carne de cerdo), caldo y seco de gallina criolla.

Santa María del Toachi. Se encuentra situada al sur, a 57 kilómetros del cantón Santo Domingo. El Gobierno provincial de Santo Domingo de los Tsáchilas relata que Santa María del Toachi, se consolida como poblado en 1976. Sus primeros habitantes llegaron de Cotopaxi, Azuay, El Oro, Loja y Manabí. El poblado era conocido como “La 14 de Enero”, por la cooperativa agrícola de ese nombre, organizada en el sector. Luego, por la necesidad de diferenciarse de los poblados pertenecientes al cantón Quevedo, provincia de Los Ríos, resuelven llamarlo “Santa María del Toachi”. Al principio los colonos se dedicaban a la caza, crianza de chanchos, ganado y animales menores, explotación de madera, cultivos de plátano, café y banano. Al momento se dedican especialmente al cultivo de la piña y cacao. La mayor parte de los pobladores trabajan como jornaleros en fincas cercanas, muy pocos en tierras de su propiedad. Sitios de interés turístico son: balnearios: Del río Damas, Río Toachi del Bimbe, Balneario Santa Rosa del Recinto San Francisco, Cascada del Recinto Río Blanco.

Puntos de visita cantón Santo Domingo
Parque Zaracay, en el centro, es el símbolo de la ciudad. Fue formado por los inmigrantes, en la década de los 30. En ese entonces era una cancha del juego ‘pelota nacional’. A mediados de siglo XX los santodomingueños hicieron mingas para embellecer al parque. En la mitad pusieron el monumento a Joaquín Zaracay, el legendario líder y shaman de los colorados.
Otros parques: De la Madre, De la Juventud.
Loma Bombolí es la única montaña dentro de la ciudad, parte de la reserva ecológica del mismo nombre, compuesto por un bosque primario y varios tipos de helechos. Allí están las antenas de radio y televisión y un santuario de la Virgen del Cisne donde culmina la procesión del Vía Crucis cada Viernes Santo. Es un mirador de la ciudad.
Zona de diversión y negocios: Avenida Quito, desde el Parque Zaracay, hasta la Avenida de los Colonos, al sur. Allí están los bares, restaurantes, discotecas, karaokes con sus luces multicolores y el sonido de música tropical. Decenas de personas se reúnen a tomar una cerveza, comer, cantar, bailar, mientras en la esquina del parque los mariachis esperan pacientes la llegada de los románticos que les contratan para dar serenatas. En el día esta zona tiene un gran movimiento comercial, bancario, de oficinistas. Por la misma zona se observan complejos habitacionales modernos, hoteles elegantes.
Complejos y balnearios: Complejo Deportivo Ramia, Balneario Turiscol, Complejo Turístico La Vegas del Toachi con un balneario, San Miguel de Baba, Huapilu, Viña del Río, El Esfuerzo, Julio Moreno y Santa Rosa. Algunos balnearios están junto a los ríos que bordean a la ciudad: Toachi, Chihuilpe, Baba, Malicia y Negro.
En Valle Hermoso hay una bella cascada y excelentes hosterías.
Parque Ecológico San Francisco.
Bosques protectores: Delta, La Indiana, Río Lelia y Tanti con una extraordinaria muestra natural de flora y fauna. Se pueden observar pájaros, practicar rafting por el río Toachi.
Jardín Botánico La Carolina, al noroccidente. Funciona desde el 26 de abril 2003. Se compone de 7 hectáreas con hermosos senderos que llevan hacia un muestrario de árboles nativos de la zona, árboles frutales, plantas ornamentales y flores tropicales. Posee un orquideario con 200 especies.
Comunas tsáchilas: Son 8: Chihuilpe, Otongo-Mapalí, El Búa, Peripa, El Poste, Cóngoma Grande y Los Naranjos. Tahuaza está en proceso de extinción. Tienen su gobernador, su cultura y practican medicina natural.
Comuna San Vicente del Nila, kilómetro 37 de la vía Santo Domingo-Quevedo, margen derecho, 12 kilómetros, cuenta con muchos atractivos naturales como ríos y bosques.

CANTÓN LA CONCORDIA

EXTENSIÓN: 375 km2
HABITANTES: 42.924 (Censo 2010)

Cabecera cantonal: La Concordia. Es la ciudad más grande, está cruzada por la carretera y presenta un gran movimiento comercial.
Este cantón se habría formado por 1930, gracias al programa de colonización. Inicialmente era conocido como “El kilómetro 43” de la Vía Santo Domingo-Quinindé. Los primeros colonos fueron colombianos, pichinchanos, carchenses, esmeraldeños, ambateños, manabitas. Destacaron Rosa León Fierro, Pastor Toscano, José Saona y Sergio Núñez. Se fundó oficialmente el 17 de octubre de 1959.

Según el libro Santo Domingo cantón mágico, de Víctor Hugo Torres y Ruth Rosales, durante la Segunda Guerra Mundial, los primeros colonos se dedicaron a “cauchar”, explotar caucho en los abundantes árboles silvestres de la zona, y a explotar la madera. Luego cultivaron palma real, tagua, paja toquilla y piquigua, con cuyas fibras hacían canastas para venderlas junto a los productos de la tierra, a comerciantes de Santo Domingo, Manta, Guayaquil e Ibarra. A ellos, además del caucho y productos agrícolas les vendían pieles de animales salvajes, cazados para el autoconsumo familiar. En cambio a los comerciantes quiteños les compraban víveres, vestidos y enseres para el hogar.

A partir de los 50, más colonos fueron atraídos por el cultivo del banano que se complementaba con el café, maíz, arroz, frutas, destinados al mercado de Santo Domingo de los Colorados. Esto propició su crecimiento urbano. En 1954 el gobierno de Pichincha fundó la primera escuela fiscal.

Este crecimiento fue mayor a partir de los años sesenta, cuando comenzó el auge de la palma africana y otros productos de exportación. Ahora existen numerosas plantaciones de palma africana en La Concordia, Quinindé, Puerto Quito, Pedro Vicente Maldonado, Los Bancos y Santo Domingo. Las extractoras del aceite de esta planta están instaladas en La Concordia donde también se cultivan banano, plátano barraganete, caucho, palmito, piña, macadamia, pimienta, malanga, cardamomo, tagua, maracuyá. Explotan especies madereras, enlatan y procesan para la exportación el palmito.

Últimamente se está fomentando la siembra de caña guadua que es muy demandada por la industria de la construcción, así como por bananeras, camaroneras y plantaciones de flores de Pichincha. En La Concordia también se cultivan flores tropicales para la exportación: gingers o jengibres rojos y rosados, heliconias grandes y pequeñas conocidas popularmente como platanillos, etc.

Al desarrollo de este cantón contribuyen la calidad de su suelo y clima, así como la red vial de primer orden que atraviesa todo su territorio. Atraídos por ello llegaron grandes inversionistas nacionales y extranjeros que cultivan palma africana, abacá, frutas tropicales y otros productos de exportación. Simultáneamente, aquello provocó la proliferación de negocios locales: almacenes, tiendas, sucursales bancarias, hoteles, restaurantes. Esto contrasta con el comercio informal.

Cantonización
La Concordia fue cantonizada oficialmente el 26 de noviembre de 2007 (Registro Oficial N.° 219).

El 5 de febrero de 2012 se realizó la consulta popular para que los habitantes del cantón La Concordia decidieran a qué provincia pertenecer: Esmeraldas o Santo Domingo de los Tsáchilas. Acudieron a sufragar 23.234 personas y los resultados fueron favorables para la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, con 15.084 votos. Por Esmeraldas se pronunciaron 6.456. Hubo 1.343 votos nulos y 351 blancos.

PARROQUIAS RURALES
Las Villegas, Plan Piloto y Monterrey. Son poblaciones nuevas creadas luego de la conversión de Santo Domingo de los Tsáchilas en provincia. Según un dato de prensa, su constitución en parroquias se dio el 1 de noviembre del 2011. A esa fecha las tres registraban 11.091 habitantes.

Las Villegas y Monterrey se ubican a pocos kilómetros de la ciudad La Concordia, vía a Esmeraldas. Todas las parroquias están en la zona donde se concentra el trabajo agrícola del cantón, para consumo local y de exportación.

Puntos de visita
Bosque Protector La Perla, en la hacienda del mismo nombre. Es la de las reservas naturales más importantes de la zona. En su bosque primario hay 250 especies de aves como el tucán y guacamayos, 33 variedades de helechos y pequeños animales, como el guatuso, armadillo y cuchucho.

El Centro de Investigación del INIAP (Instituto Nacional de Investigación Agrícola y Pecuaria) en cuyos viveros se experimenta sobre todo con la palma africana.
Plantaciones agrícolas.

POBLACIÓN

Según el Censo Poblacional 2001, del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el 48.2% de la población que habita el cantón Santo Domingo nació en otras provincias. La mayoría procede de Manabí (37%), Loja (10%) y Esmeraldas el 7.6%. Les siguen Los Ríos y Guayas.

El cantón ha sido un atractivo para los extranjeros. Según el Censo de Población 2001, representan el 3.4%. El ingeniero Alcívar Ramírez, oriundo de Santo Domingo de los Colorados, cree que se mantiene esta tendencia histórica. La mayoría son colombianos, seguidos por las colonias de estadounidenses y europeos.

NACIONALIDADES INDÍGENAS
Los Colorados
Los primeros habitantes de Santo Domingo de los Tsáchilas fueron los Colorados. Sus descendientes ocupan reservas que están al sur y occidente de la ciudad, divididas en siete comunidades: Chihuilpe, Otongo-Mapalí, El Búa, Peripa, El Poste, Cóngoma Grande y Los Naranjos. “Tahuaza ya está en extinción”, dice Henry Calazacón Aguavil, antropólogo, presidente de la Fundación Museo Etnográfico Tsáchila, cuarta generación de los Calazacón asentados en Ecuador. Sucedió por efecto del espíritu nómada de las tribus antiguas.

“Vinieron de Centroamérica y Colombia. Por la costumbre de decir “Cali cajimali” (me voy a un pueblo), se sobrentiende que vinieron de Cali, Colombia. También se habla de descendencia de los de los chibchas, de los tsachas (por eso se llaman tsáchilas, dicen algunos historiadores). Bajaron por el Carchi y se quedaron en la montaña alta, al norte de Pichincha. Por el clima bajaron al noroccidente, a Los Bancos. Entonces tenían el cabello largo y no se pintaban. Allí les diezman pestes de fiebre amarilla y viruela. Pensaban que era por clima, por el alimento o que el espíritu maligno los atrapaba. Entonces los shamanes empiezan a hablaron del poder del fruto para curar: ¡Vayan a traer achiote! ¡Vayan a traer mali! Hacían tres días de ceremonias tomando brebaje. Al tercer día se empiezan a pintarse todo el cuerpo de rojo y de negro, con cabello y todo, y se iba secando los granos de la viruela por el achiote. Hasta ahora, cuando un niño tiene viruela, le pintan todo el cuerpo y se cura.

El jefe máximo dijo: Tenemos que abandonar este lugar (Los Bancos) porque es maldecido. De ahí salen las familias Zaracay, Calazacón, Aguavil y se acomodan cada una en diferentes sitios de Santo Domingo. Los jefes dijeron que para que no les sigan los malos espíritus había que pintarse de negro que es el signo de la muerte, la oscuridad, el mal y así se pintaban marcando puntos sobre las huellas que dejó la viruela. Dijeron: ‘Tenemos que cortar el cabello para que se queden los malos espíritus’, y cortaron todo, raparon con obsidianas. Dijeron que en la nueva tierra querían una nueva vida, nueva sangre, por eso el color rojo. Sobre el cabello rojo colocamos una corona de algodón porque el blanco simboliza la pureza, el agua, la lluvia.

El jefe de los Calazacón era Alejandro, quien le pidió a Joaquín Zaracay, el primer shamán, la mano de su hija para que se case con su hijo Abraham Calazacón (nacido en la zona de Santo Domingo de los Colorados, el 4 de febrero de 1909).

Así se unieron las dos familias y de jefe quedó Abraham Calazacón. Con los Aguavil eran los de mayor jerarquía. También hay otros apellidos. Cuando llegaron los jesuitas usaron la religión para cambiar los nombres de pila y hubo una transculturación. Un alemán de apellido Haendel tuvo hijos con una tsáchila y nace esa familia que no pertenecen a la familia tsáchila aunque mantiene hasta ahora las costumbres y tradiciones. Vive marginada, al costado de la vía Quevedo más abajo, porque había leyes que no permitían estas uniones con gente que no fuera de la tribu. Quienes lo hacían eran expulsados de la comunidad (hombres o mujeres) y no podían visitar a su familia. Mi esposa Diana Calazacón Aguavil es de esa familia”.

Según dice Humberto Oña Villarreal en su libro Fechas históricas y hombres notables del Ecuador, los colorados no poseían títulos de propiedad de sus tierras y eran “arrinconados por los colonos”. Entonces, Abraham Calazacón, con una delegación de más de 100 miembros de su tribu, se entrevistó con el Presidente de la Republica, doctor José María Velasco Ibarra para solicitarle la legalización que la cumplió en agosto de 1961.

El 27 de mayo de 1971, en el último mandato velasquista, el ministro de gobierno Jaime Nebot Velasco dictó una resolución reconociendo a Abraham Calazacón como primer “gobernador general integrante” de la tribu, ahora llamada “nacionalidad”, a quien las autoridades del poder publico debían manifestarle “respetos y consideraciones”. Se le concedió, además, autoridad para nombrar a los “tenientes” de las respectivas comunas.

Según el Codenpe (Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador), les fueron asignadas por el Estado 19.000 hectáreas al norte y occidente de la ciudad de Santo Domingo de los Colorados. Según Henry, ahora poseen 10.550 hectáreas.

A la muerte de Abraham, en 1981, los colorados eligieron democráticamente sucesor a su hijo Nicanor Calazacón Aguavil. Renunció y le nombraron a Manuel Calazacón “quien se negó a la rotación del puesto de gobernador”, por lo cual, fue destituido y hace dos años reelegido Nicanor.

La “democracia” abrió las puertas al mestizaje permitiendo los matrimonios con ajenos a la tribu, ahora llamada “nacionalidad”. Dice Henry: “Somos 3.000 habitantes. Mantenemos el idioma Tsa’fiqui (significa idioma verdadero), la práctica de la medicina natural, las costumbres como la fiesta Kasama, el sábado de semana santa, que es el inicio del año tsáchi. Se usa menos la vestimenta tradicional”. Según el libro Pichincha de la nieve al trópico, “los hombres utilizan una falda corta denominada manpe tsanpa chumbillina, el cinturón o sendori y sobre los hombros un pañuelo de colores. Las mujeres usan una falda con los colores del arco iris, llamada tunán, el pañuelo llamado kachi donun y collares de chaquira o vidrios coloridos. Sobre la cabeza se colocan cintas de colores que representan a la naturaleza y son símbolo de apego y amor a la madre tierra”. Andaban con el dorso desnudo, hoy cubierto porque según Henry, “había manoseos” de parte de los mestizos. Los hombres eran objeto de burla.

Por la necesidad de mantener a la familia, se incorporaron a la tala de bosques para cultivar productos para autoconsumo y la venta, y criar ganado. Ahora, dirigidos por la Fundación, desde 1995 han incursionado en el negocio del ecoturismo con una política de preservación del medioambiente. Venden paquetes para visitantes que abundan, especialmente extranjeros. Ellos pernoctan en la comunidad Chihuilpe, centro de operaciones de la Fundación, desde donde realizan el tour de observación de las costumbres y tradiciones, de las 260 plantas medicinales que han descubierto. Lo completan con las ceremonias shamánicas y fiestas al ritmo de la marimba, con aguardiente preparado con caña, mazato de maíz y yuca. De recuerdo se llevan una artesanía multicolor.

Los colonos
La construcción de carreteras, los procesos nacionales de colonización y la bonanza del suelo facilitaron la primera inmigración de colonos. Llegaron jornaleros, caucheros, contratistas de obras públicas y hacendados.

Según los libros San Domingo cantón mágico, de Víctor Hugo Torres y Ruth Rosales; y Pichincha de la nieve al trópico, del Gobierno de Pichincha, en julio de 1883 se creó el cantón Mejía y se incluyó a Santo Domingo como su parroquia. El camino de herradura Chone-Santo Domingo empezó a usarse en 1888. “Se llegaba en tres días desde Alóag hasta Santo Domingo. Desde aquí hasta Chone se empleaban tres días adicionales, surcando trochas, senderos y ríos”.

Un segundo flujo migratorio se observa a partir de la apertura del camino de herradura Chillogallo-Chiriboga-Santo Domingo, en 1900; y la Ley de colonización de 1936. Llegaron, entonces, oriundos de Esmeraldas, y otros que huían de la sequía de Manabí y Loja, así como colombianos que escapaban de la violencia en su país.

“Uno de los antiguos colonos, Eduardo de la Cueva, quien llegó de niño a Santo Domingo, recuerda la conformación del pueblo, pequeño y casi inhóspito, donde se procesaban el cacao y el aguardiente. Aun parece ver las enormes escobillas que crecían en el parque Zaracay, hoy símbolo principal de la ciudad. Rememora las abundantes lluvias y el clima insoportable, las cinco casas frente al parque, las pocas familias que compartían la vida diaria. De la Sierra traían las papas, el pan, pastas, pinol y tostado. De Santo Domingo se llevaba cacao, café, achiote y manteca de chancho, raspadura y caña”.

Un tercer flujo migratorio se dio con la apertura de la vía Quito-Saloya-Chimborazo-Santo Domingo en 1940. Poco después, en 1950, se instituyó en el país un plan de ampliación de la frontera agrícola para el consumo interno y la exportación sustentada en el banano. Con la intención de conseguir ese objetivo, en 1957 se inició un Plan piloto de colonización dirigida que aumentó la producción de la zona. Así se convirtió en proveedora a la Sierra de carbón, plátano, panela, aguardiente, frutas y animales. Para la exportación había cascarilla, café, maderas finas, caucho y balsa.

“Allá, por el año 1959, Santo Domingo de los Colorados era una parroquia con una población urbana de apenas unas 3.000 almas incrustadas en medio de la alta montaña, que no disponía de los servicios de una ciudad”.

El cuarto y último flujo migratorio lo propició la apertura de la primera carretera asfaltada Quito-Alóag-Santo Domingo, en 1963. Poco después, en 1964, se dictó Ley de Colonización. “Provenientes de todas las regiones del Ecuador llegaron familias enteras que anunciaban su presencia por radio Zaracay, fundada en 1960, ofreciéndose para trabajos en el campo y para el cuidado de fincas. Dormían al pie de la Iglesia Matriz, hasta que alguien contratara sus servicios”. En 1963 ya había 31.000 habitantes.

Primeros “Gringos”
Susan Shepard, fallecida recientemente, era de los primeros migrantes estadounidenses. Contó su historia:

“Mi padre era norteamericano. Trabajaba como periodista free lance escribiendo para varios periódicos y revistas. Después de la Segunda Guerra Mundial vino a Quito y enviaba artículos sobre la oportunidad de comprar lindos terrenos, a precio barato en Ecuador. Había la Ley de colonización (de 1936). Mi primer marido, Sam Whitney leyó uno de esos artículos y por correo pidió un lote para colonizar. Yo había terminado mis estudios de secundaria y en 1949 vine a Quito para visitar a mi papá que se casó con una ecuatoriana, y conocí a Sam. Luego de hablar con mi mamá nos casamos con un cura de Quinindé. El ya tenía aquí en Santo Domingo su terreno que lo había conseguido por correo. Yo vine a declarar terreno de tierras baldías y obtuve mi terreno. Antes ya habían llegado los Scott. Luego llegó James Brown recién graduado de secundaria. Todos los americanos llegaban a donde los Scott hasta hacer sus casas. Nosotros hicimos una chocita. Ahí vivimos siete años. Después hicimos esta casa que ya tiene más de 40 años. En esos tiempos esta zona era una maravilla, un paraíso porque todo era montaña. Los sábados y domingos Santo Domingo era un pueblo chiquito con muchos colorados. Aquí había una cantidad de aves. Cuando pasaban las bandadas de loros a comer al otro lado del río Blanco, no podíamos hablar por el ruido que hacían. Teníamos muchos monos, saínos, tigrillos, venados, estos últimos ya están en extinción. Los insectos eran los más exóticos que he visto y casi ya no existen. Hileras de hormigas entraban a la casa y nosotros teníamos que salir hasta que se vayan. Demoraban unas 2 o 3 horas en salir y no dejaban una cucaracha. Lo primero que sembramos fue banano y nos dedicamos a la ganadería.”.

Con su compañero, el doctor Julio Oleas, Susan fortaleció su idea de preservar algunas especies y formó el Bosque Protector La Perla, con árboles centenarios. Es centro de observación científica y turística.

Influencia de la radio
Al proceso de educación y comunicación de los santodomingueños, afectados por la falta de vías de comunicación, contribuyó la radio. Víctor Hugo Torres y Ruth Rosales cuentan en su libro Santo Domingo cantón mágico, que la primera fue Ecos de Occidente, pero ninguna incidió tanto como Radio Zaracay porque “su programación supo captar el estado de ánimo de los colonos. Por sus micrófonos desfilaron grandes personalidades de la radio de diferentes estilos: Hólger Velasteguí (que incluso llegó a ser alcalde), Gonzalo Yépez, Rodrigo León Pesantez, Gustavo Cañas Mora, Ángel Vaca Rosero, Medardo Augusto Eguiguren, Vicente Garrido Villegas, entre otros”.

FIESTA DE LA PROVINCIA
La gran fiesta de Santo Domingo de los Tsáchilas ha sido tradicionalmente el 3 de julio, y luego de su provincialización, se sigue festejando el aniversario de la cantonización de Santo Domingo.

Comienza más o menos el 28 de mayo y termina por el 4 de julio. Los eventos son culturales, deportivos, elección de la reina, shows artísticos, la Expoferia y la Feria Agropecuaria.

La Feria Agropecuaria realiza la Asociación de Ganaderos en una instalación ubicada en el kilómetro 7 de la Vía a La Concordia. Por la calidad de los animales que se exhiben, está incluida dentro de las siete grandes del país. Se exponen y compiten los mejores ejemplares de las distintas razas criados en las haciendas de la región: Holstein, Brown Swiss, Sahiwal, Jersey y Normando (de leche); Charolaise, Brahman, Gyr y Nelore (de carne).

Parte de la feria son los concursos: carrera de caballos criollos, torneo de cintas a caballo, exhibición de caballos de paso colombianos y peruanos, cabalgata, concursos de gallos, del novillo gordo, de arreadores, del secado de la vaca lechera por ordeño. Termina con dos días de rodeo montubio, la premiación a los mejores animales de leche y de carne.

ECONOMÍA

Según el Censo de Población y Vivienda 2001, la Población Económicamente Activa, PEA, del cantón Santo Domingo (antes de que fuera provincia) representaba el 35.3% de sus habitantes. La mayoría, el 27%, se dedicaba a la agricultura y ganadería. Le seguía comercio 21.2; industria 7.8; construcción 6.7; transporte, comunicaciones 5.5; servicio doméstico 4.3; enseñanza 3.4; administración pública, defensa 2.6; actividades comunitarias 2.4; hoteles, restaurantes 1.9.

Ganaderos
El área cultivada era de 93.000 hectáreas, 65% destinada a la ganadería.  En este suelo, en 1963 empezó un intenso proceso de formación de cooperativas agrícolas que constituyeron el Consorcio de Cooperativas Agrícolas que tuvo como presidente, al mayor Hólger Polanco; secretario, Daniel Suquilanda; y Consejo de Vigilancia, Galo Luzuriaga. Esta actividad fue tan dinámica hasta 1969 que le dio a Santo Domingo la categoría de cuna del cooperativismo nacional (libro Santo Domingo cantón mágico).

“El clima cálido húmedo fomenta el crecimiento de los pastos y el gran desarrollo de la ganadería, actividad que ocupa más de la mitad de la superficie del cantón. En el año 2000 se registraban cerca de 400 mil reses. La raza Brahman era el ganado de carne más difundido por su gran adaptación a los rigores de la zona tropical. También existía la Charolaise, sobre todo para los cruces, y entre las lecheras, la Sahiwal. Casi el 30 por ciento de la carne de res que se producía en Ecuador provenía de Santo Domingo de los Colorados y sus llamadas zonas de influencia. La producción lechera se estimaba en unos 150.000 litros por día, se negociaban 14.000 reses mensuales y se faenaban 80.000 reses al año. Gracias a esta capacidad, Santo Domingo abastecía a Quito y Guayaquil y exportaba a Perú y Colombia” (Pichincha de la nieve al trópico).

En cuanto a la agricultura, el Plan General de Desarrollo de Pichincha y el libro ‘Pichincha de la nieve al trópico’, mencionan 31 productos importantes, “de los cuales diez son colocados en el extranjero: palma africana, babaco, abacá, plátano barraganete, papaya, piña, maracuyá y productos no tradicionales como el palmito, la macadamia, el jengibre, el limón Tahití y las flores tropicales. La gran producción de palma africana alimenta a las plantas procesadoras de aceite vegetal ubicadas en el área”.

Comercio
Por su deseo de sacarle provecho rápidamente a la tierra adquirida, inicialmente los migrantes iban directamente al campo para desbrozar el suelo y empezar a producir. Santo Domingo de los Colorados no era más que un punto de tránsito. A partir de 1962, dicen Torres y Rosales, el campo no era suficiente y empezó a sentirse una presión sobre el área urbana. “Un grupo de 200 familias conforma un comité de vivienda llamado “Padres de Familia Pobres” e invaden 23 hectáreas de terreno ubicadas en las afueras del centro poblado. Se inauguraba allí una nueva forma de expansión de la ciudad: la toma de tierras y el cooperativismo de vivienda”. Promovieron la conformación de esta primera cooperativa de vivienda, el capitán de policía retirado, Ramón Moncayo Benítez y David Pinargote. Al momento en la ciudad existen 100 cooperativas de vivienda que ocupan 4.500 hectáreas.

“Por la demanda de herramientas, trabajo, alimentos, comunicaciones y relaciones sociales con paisanos y nuevos amigos, en la ciudad se desarrolló una febril actividad comercial que no se detenía sino en altas horas de la noche. Proliferaron los restaurantes, cantinas, centros nocturnos, almacenes de repuestos, talleres, centros de acopio, tiendas de abarrotes, etc., los cuales tuvieron desde 1963 hasta 1980 su época de oro. En ese período amasaron sus fortunas muchos comerciantes”.

MEDIOAMBIENTE

La provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas está ubicado en los flancos externos de la cordillera occidental y en la planicie costeña con una altura inferior a los 1.000 msnm. Su clima es subtropical, con precipitación media anual de 3.150 mm. Es la zona de mayor pluviosidad del país. Tiene, además, “cinco cuencas y microcuencas importantes: al este y noreste, el curso medio y bajo del Toachi, perteneciente a la cuenca del río Blanco; al sur, la subcuenca del Borbón, que pertenece a la gran cuenca del río Guayas y empata con el Baba; al suroeste, la subcuenca del río Peripa; al noroeste, pertenecen a la cuenca del río Esmeraldas” (libro Pichincha de la nieve al trópico).

Los bosques naturales de esta región se concentran en los flancos de la cordillera y son ricos en especies maderables (de las familias morfácea, laurácea, mimosácea, melastomatácea y sapotácea).

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