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Historia de Santa Elena

Historia de Santa Elena

ORÍGENES

Santa Elena es la última provincia creada en Ecuador, la número 24. Tiene playas bellas y una gran riqueza marítima. En su territorio se encontraron indicios de que estuvo habitada hace miles de años. Esos seres humanos son los antepasados del ecuatoriano de hoy. Además, allí fueron descubiertos los primeros yacimientos de petróleo del país.

El nombre primitivo de Santa Elena, fue Sumpa. El origen de sus habitantes se sustenta en una leyenda: “Un grupo marinero llega en remota antigüedad y se establece en Sumpa, nombre primitivo de la península de Santa Elena, donde se sobrepone a núcleos que parecen ser pescadores, recolectores y cazadores, descubre la agricultura del maíz y luego difunde su cultura mediante viajes terrestres y marinos… el jefe de la expedición es Tumbe, que muere en Sumpa, dejando dos hijos, Quitumbe y Otoya. Éste, que tiraniza a los suyos se entrega a los vicios y atrae el castigo del cielo que llueve copos de fuego, consume y reduce a cenizas la zona de Santa Elena. Quitumbe, en cambio, para evitar enfrentamientos se dedica a viajar… funda Tumbes, asciende a la sierra y es también el fundador de Quito”. Esto se lee en ‘En Breve historia contemporánea del Ecuador’, escrita por Jorge Salvador Lara.

Esa, es la leyenda, pero investigaciones científicas demuestran que allí hubo habitantes desde hace unos 7000 años antes de Cristo. “Fueron científicamente estudiados un basural y el cementerio de una población paleoindia precerámica que había escogido para establecerse una colina no lejos del mar, la más elevada del extremo occidental de la península de Santa Elena, lugar denominado Sumpa por los aborígenes, punto estratégico del cual nacían varios cauces de agua que desembocaban en la quebrada Cautivo, en el sitio Las Vegas… Allí se asentó un pueblo relativamente numeroso, dada la todavía escasa densidad de los núcleos humanos paleoindios asentados en la zona desde milenios atrás. La doctora Sthoter de la Universidad de Fordham, Nueva York, señala en 7000 a.c. la edad, según el C-14, de este cementerio, el más antiguo que se ha encontrado en el Ecuador”.

‘Los amantes de Sumpa’
Por los restos localizados en los basurales y el complejo lítico Las Vegas, se presume que se alimentaban preferentemente de mariscos y más concretamente de concha prieta; practicaban la cacería; también hacían artefactos de madera y hueso y trabajaban la concha; utilizaban los colores minerales; conocían la cestería, el valor suntuario de las perlas, el fuego y practicaban el culto a los muertos.

“La gente de Sumpa conocía tres tipos de entierros: el individual, la fosa común y la segunda sepultura. Para la individual primaria ponían al muerto de lado, la cabeza entre las manos, las piernas encogidas hacia el pecho en posición fetal. Las tumbas se hacían cada dos metros… Entre los numerosos esqueletos encontrados hay una pareja abrazada de hombre y mujer sobre cuyos restos había siete grandes piedras, con indicios de que éstas habían provocado fracturas óseas. Un cadáver parece proteger al otro. La doctora Sthoter les ha denominado “los amantes de Sumpa”. ¿Fueron en efecto amantes? ¿Murieron lapidados?”

Cultura Valdivia
Seguimos con la narración del historiador Jorge Salvador Lara: “Mientras en todo el territorio del actual Ecuador perduraba la tradición paleoindia, en la zona de Valdivia, sobre el litoral Pacífico de la península de Santa Elena (según los hallazgos hasta el momento), floreció de 3500 a 1500 a.c. la cultura que, bautizada con ese nombre moderno y estudiada por arqueólogos como Estrada, Evans y Meggers, con aportes de Zevallos, Holm, Lathrap, Marcos, Porras, Bischop, Viteri y otros, es hasta ahora la más antigua entre las que conocieron la cerámica en la América y quizá la difusora de la alfarería en esta parte del continente… Hicieron rudas vasijas (tazas hemisféricas, tazones y ollas globulares) de variados colores a las que decoraron de diversas maneras, generalmente con incisiones de variado tipo, a cuyo efecto utilizaban buriles, maderas aguzadas, toscas brochas o simplemente las uñas: pero también imprimían sus decoraciones con cordeles y conchas. Han sido identificados por lo menos veintidós tipos distintos de cerámica…”

“La expresión cultural más notable del hombre de Valdivia fueron las figulinas de barro cocido, manifestación de sensibilidad y delicadeza admirables que señalan para la mujer una posición de gran importancia y dignidad. Se trata de estatuillas femeninas de 4 a 8 cm y aún más, de rojos cuerpos desnudos y senos redondos y prominentes, casi todas de pie, con gran variedad de peinados en los que predomina el pelo suelto hacia atrás. Los ojos y la boca están apenas insinuados por incisiones; las cejas, por líneas aguzadas. En la cerámica utilitaria aparece también un rostro masculino de ojos muy abiertos, boca entrecerrada, carnosos labios y nariz gruesa. Tallaban además pequeñas figurillas de piedra muy rudimentarias, idolillos quizá.”

“Algunos han comenzado a denominar las figulinas de este período con el nombre de Venus de Valdivia… inapropiado, porque la Venus latina, no obstante su antigüedad, es hecho cultural posterior en 2000 años a nuestras maravillosas estatuillas. Es preferible llamarlas Llira, la primera mujer de la península de Santa Elena cuyo nombre se conoce, en el albor de los tiempos, según la tradición aborigen recogida en antigua crónica. En las Lliras de Valdivia aparece el eterno femenino, no solo en la enorme variedad de peinados… sino en la gracia y coquetería manifiestas. La “dama del mohín”, pequeña figulina que parece sonreír con picaresco encanto mientras apoya una mano en el mentón es obra maestra…”

Todas las figurillas destacan por la gran muestra de estilos en la forma de arreglar sus cabellos.

“Peinábanse las mujeres de Valdivia, hace 4000 años, dejándose generalmente un cerquillo sobre la frente y permitiendo que la abundante cabellera lisa cayera en forma sencilla sobre la espalda y los hombros, con una raya en medio, que iba hacia atrás y que pintaban de rojo. Solían gustar del pelo largo, pero les placía arreglárselo también de otros modos: haciéndose grandes moños anulares sobre las orejas; ya dejándoselo más corto de un lado que del otro; o usando una larga trenza a la derecha, o a la izquierda, o tejiéndola hacia atrás por sobre el resto de sus cabellos; barnizando de rojo su pelo hasta formar una masa compacta solo a un lado, o con un alto tocado en forma de figuras geométricas, o con una especie de anillo alto que semejaba una corona, o incluso rapándose la mirad izquierda, la derecha, o una franja ondulada en forma de cinta, como coronilla de fraile”.

La cultura Valdivia además habría sido la pionera de la cerámica en América. Las investigaciones han demostrado también que cultivaban maíz y algodón con el cual hacían tenidos.

La historiadora Jenny Estrada dice en su libro ‘Ancón’ que al petróleo de la península de Santa Elena se lo conocía desde antes de la llegada de los españoles a estas costas. Los nativos lo llamaban copey o copé.

COLONIA

En el ‘Almanaque Guayaquil Total 2003’, editado por el Municipio de esa ciudad, se dice que “la Península de Santa Elena fue descubierta por Francisco Pizarro el 18 de agosto de 1531. En el libro ‘Todo Guayas en sus manos’, de Francisco José Correa Bustamante se dice que en 1527. De todas maneras, fue antes de que se fundaran Quito y Guayaquil.

Los españoles la nominaron Santa Elena en homenaje a Santa Elena que significa ‘Antorcha resplandeciente’ y nació en Bitinia, al sur de Rusia en el año 270 D.C. A los 14 años de edad se casó con el general romano Constancio con quien tuvo su único hijo Constantino que llegó a ser emperador y realizó grandes obras que incluyó la paz con el cristianismo. Cuando la emperatriz Elena tenía 55 años viajó a Jerusalén en busca de lugares santos encontrando la Gruta del Nacimiento en Belén y el lugar en el Monte de los Olivos donde fue crucificado Jesucristo. Amó entrañablemente a los pobres a quienes ayudó hasta el día de su muerte en el año 337 D.C.

La iglesia de Santa Elena se construyó en 1729 y conserva el diseño original.

En Wikipedia se lee que las informaciones dejadas por los primeros españoles, durante el siglo XVI, son numerosas.

Diego de Trujillo, quien acompañó a Pizarro en los recorridos exploratorios hacia la Mar del Sur, escribió lo siguiente: “Y de allí fuimos a la punta de Santa Elena, a donde estaban los huesos de los gigantes. Hallamos la gente de aquella tierra metidos en balsas en la mar, con mujeres e hijos y todo su hato. Y jamás quisieron salir.”, el mismo cronista manifiesta que en su recorrido hacia el Sur: “… fuimos a una provincia que se dice Odón, en los Huancavilcas, tierra abundosa de comida, y allí estuvimos quince días, para reformar la gente y los enfermos.”

Un italiano que relata su viaje entre los años 1547 y 1550, al referirse a la zona de la gran península, describe que “Pasados los límites de Puerto Viejo se entra al país de los Huancavilcas, provincia inferior del reino del Perú y el primer pueblo que se encuentra en la costa se llama Colonchi y está situado cerca de la punta de Santa Elena.”

Durante el siglo XVIII “Los indios de la Punta, Colonche y Chanduy hacen las centinelas para avisar a la ciudad de las embarcaciones que pasan por sus puertos”, tanto es así que al referirse a la población de Santa Elena, para el año 1763 “En este pueblo reside el juez real partidario, con título también de cabo de centinela por inmediación a la Punta, en la que los barcos de la carrera del Perú hacen ordinariamente escala” (Zelaya). Otro relato de 1774 detalla que: “Esta punta no es sólo frecuentada por los barcos del Perú, sino también de otros que van de propósito a cargar de sal…” (Requena).

Los historiadores Gabriel Camacho González y Alejandro Guerra Cáceres citados en el libro ‘Todo Guayas en sus manos’, relatan cómo era este territorio al inicio de la conquista española: “Estas tierras en tiempo de la Colonia tenían un clima maravilloso, se explotaba la sal, se vendía hilo de caracol, se pescaba, cazaba y con una muy buena agricultura se criaba animales domésticos, en especial ganado vacuno”.

La Península fue la proveedora de madera para la construcción de viviendas en Guayaquil.

“Luego vino gente que explotó primitivamente esas minas y la producción se exportaba al Perú, para la fabricación de brea” (libro El petróleo en el Ecuador, su historia y potencial, publicado por Petroecuador).

REPÚBLICA

El 25 de junio de 1824 Santa Elena fue elevada a la categoría de Villa.

El 22 de enero de 1839, Santa Elena fue convertida en cantón.
Constituida la República del Ecuador (en 1830) tomó fuerza la idea de explotar petróleo.

“En 1878 se otorgó la primera concesión a favor del ciudadano colombiano M.G. Mier, para que extrajera de los terrenos comprendidos en la jurisdicción de la parroquia Santa Elena toda especie de sustancias bituminosas que en ellos se encontraran, tales como petróleo, brea y kerosina”, se narra en el libro ‘El petróleo en el Ecuador, su historia y potencial’, de Petroecuador.

En 1902 se concedió al italiano Salvatore Vaggiani derechos sobre los yacimientos Carolina, Las Conchas y Santa Paula, en una extensión de 1.200 hectáreas. Estos yacimientos se otorgaron más tarde al Dr. Francisco Illescas, quien traspasó el dominio a la empresa Carolina Oil Company. La concesión caducó en 1972 y desde 1973 los campos se revirtieron al Estado, a través de CEPE, que recién en 1976 asumió su explotación.

En 1909 se firmó el contrato para la exploración y explotación de minas y yacimientos de petróleo, asfalto y gas natural, a favor de Carlton Granville Dunne.

En 1909 la firma Medina Pérez obtuvo derechos para explorar petróleo de 23 yacimientos repartidos en una superficie de 8.900 hectáreas. Para ello fundó la empresa Concepción Ecuador Oil Limited.

En 1911 llegaron al Ecuador los primeros equipos manuales de perforación a percusión, importados desde Inglaterra por el geólogo francés Carlos Van Isschot.

En 1911 se perforó el primer pozo petrolero en la Península de Santa Elena, denominado Ancón 1, con resultados positivos. Desde esa fecha se inició la explotación de petróleo en Ecuador.

En 1914, a consecuencia de la Primera Guerra Mundial, Ecuador entró en una grave crisis económica. Los países compradores de cacao restringieron sus importaciones. A eso se sumó –según el historiador Enrique Ayala Mora- el aparecimiento en 1916 de la Plaga “la monilla” que destruyó grandes sembríos cacaoteros.

Esa circunstancia hizo que el gobierno impulsara la búsqueda de petróleo, según se puede observar en el libro ‘El petróleo en el Ecuador, su historia y potencial’, de Petroecuador. En 1916 se formó en Guayaquil la compañía Mine Williamson y Co para explotar petróleo en la Península.

En 1919 se fundó en Londres la Anglo Ecuadorian Oilfields Limitad para explorar yacimientos en la Península de Santa Elena. La empresa se instaló en Guayaquil en 1923 y obtuvo por traspaso los derechos de la empresa Mine Williamson.

En 1921 el pozo Ancón número 4 de la compañía Anglo, en Santa Elena, resultó productivo. Arrojó 30 barriles diarios.

En 1928, Ecuador realizó la primera exportación de crudo desde Santa Elena. En el año, se exportaron 959 000 barriles en total, según dato del diario El Comercio.

Entre 1928 – 1959, la explotación de crudo se concentró en la península de Santa Elena. Las exportaciones fueron marginales, no superaron el 6% del total de exportaciones del Ecuador, según datos del Banco Central.

En 1929 la empresa Petrópolis Oil Company consiguió una concesión de 1.200 hectáreas en la Península de Santa Elena. Sus estructuras resultaron positivas. En ese mismo año la Sociedad formada por Ecuadorian Oilfields Limited y Juan Xavier Marcos obtuvo concesiones en esta zona, dice la historia narrada en el libro de Petroecuador.

En 1940, la empresa inglesa Anglo instaló la refinería La Libertad, primera en el país, ubicada en el Golfo de Guayaquil, anota diario El Comercio.

En 1950 se creó Cautivo-Empresa Petrolera Ecuatoriana que ocupó el segundo lugar en importancia en la Península, después de Anglo, dice el libro de Petroecuador.

El historiador Ayala Mora agrega que el 15 de diciembre de 1959 se instaló en la Península de Santa Elena una nueva refinería de petróleo de Anglo Ecuadorian Oilfields Company. Es la Refinería La Libertad, hoy la segunda en importancia en el país.

En 1965 Anglo Ecuadorian Oilfields Limitd amplió sus concesiones en el Litoral con resultados negativos y devolvió las áreas adjudicadas. En 1967 esta empresa proclamó que los yacimientos de la Península de Santa Elena están casi agotados por lo que su operación no era rentable y determinó que desde esa fecha se dedicaría a la refinación y a la distribución de gasolinas.

PROVINCIA

Los peninsulares –como se los denomina a los habitantes de Santa Elena- siempre aspiraron a constituirse en provincia, pero fueron obstruidos por políticos, especialmente del conservador Partido Social Cristiano con poder en la Provincia del Guayas a la cual pertenecía el cantón Santa Elena.

El 12 de octubre de 2007, que coincidía con el feriado por el Día de la Raza, los peninsulares bloquearon el paso de cualquier vehículo a la península por la carretera Guayaquil-Santa Elena o Vía a la Costa, a la altura de la comuna Villingota. Este hecho alarmó sobre todo a los guayaquileños que intentaban llegar a Salinas u otros balnearios de la Ruta del Sol (que bordea el Océano Pacífico) para pasar los días de vacaciones. Esta manifestación pública incluyó actos de vandalismo como la quema de la bandera albiceleste de la provincia del Guayas y gestos obscenos con la misma, que enfureció a los guayaquileños, quienes promovieron una campaña anti-península con la propuesta de abstenerse de ir a sus balnearios, en cambio, acudirían al cantón Playas que pertenece a Guayas. La campaña no tuvo mucha acogida de los guayaquileños y habitantes de otras provincias del país que poseen bienes y negocios en la península de Santa Elena.

Esto forzó a una decisión política y con 57 votos a favor (ID, PK, PSE, MPD, DN, ARE y UDC, la mayoría de partidos de centro-izquierda e izquierda), 30 abstenciones y tres (PRE, PSP, RED, PRIAN y PSC) en contra el Congreso Nacional aprobó el 17 de octubre de 2007 el primer artículo del proyecto de provincialización de la Península de Santa Elena.

Provincia 24
La provincia 24 fue inscrita en el Registro Oficial 206 el 7 de noviembre del 2007 con la siguiente explicación: “Créase la provincia de Santa Elena como Unidad Territorial, Política y Administrativa, integrada por el territorio de los cantones Santa Elena, Salinas y La Libertad, cuyos límites serán los mismos que en su conjunto tienen estos cantones con sus respectivas cabeceras cantonales, parroquias, barrios, comunas, recintos y pueblos.” Su capital es la ciudad de Santa Elena.

Un día antes, el 6 de noviembre 2007, se había inscrito en el Registro Oficial 205, la provincia 23, Santo Domingo de los Tsáchilas.

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