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Historia de Manabí

Historia de Manabí

ORÍGENES

Las culturas Valdivia, Machalilla (sur) y Chorrera (“Período formativo”, 6000-500 años antes de Cristo) combinaron su “culto a la agricultura”, su dedicación a la caza y a la pesca, con la alfarería y cerámica a través de las cuales daban forma a figurillas decoradas, destacando sus “botellas con asa estribo” y “botellas silbato”.

Luego, las cultura Jama Coaque (norte) y Bahía, teocráticas, promueven el desarrollo textil y el “conocimiento de técnicas navieras (“Período de desarrollo regional”, 500 a.C.-499 d.C.)

En el “Período de Integración”, 500-1000, en Charapotó, la Cultura Manteño-Huancavilca recrea su inventiva con las famosas sillas en forma de U, trabajadas en piedra, y la “utilización del oro en incrustaciones dentarias”. Simultáneamente desarrolla la navegación que “posibilita contactos con Mesoamérica” y crea una “confederación de mercaderes”. (Libro “Nueva Historia del Ecuador”, de Enrique Ayala Mora). Su novedoso elemento de comercialización fue la concha “spóndylus”. (Libro “Soberanía e insurrección en Manabí”, de Carmen Dueñas de Anhalzer).

Los Caras, luego de fundar la ciudad de Carán (700-800 d.C.), “navegaron por el río Esmeraldas hasta la confluencia de los ríos Silbachi, Toachi, Blanco y Caoni, donde se establecieron antes de emprender la conquista de la confederación quiteña” (980).

“En 1490 Huayna-Cápac reduce a las provincias de Paita, Tumbes y a los Huancavilcas de la isla Puná, y se dirige a las provincias de Manabí y Esmeraldas para afianzar su dominio”.

COLONIA

La otra conquista, la de los españoles, empezó el 21 de septiembre de 1526 cuando “llega Bartolomé Ruiz a la costa ecuatoriana (Esmeraldas) y navega hasta Manabí”. Luego, acompañado de Francisco Pizarro y Diego de Almagro, entró en la Bahía de San Mateo. (Ayala Mora).

El 12 de marzo de 1535, Francisco Pacheco fundó costa adentro, en un valle fértil apto para las estancias ganaderas y agrícolas de los conquistadores, la Villa San Gregorio de Puerto Viejo, pocas décadas más tarde abandonada por los españoles que se fueron a Guayaquil, “seguramente por la imposibilidad de ubicar los yacimientos mineros… Relatos de contemporáneos describen cómo se torturó a gran número de indígenas para averiguar el sitio donde se encontraban las minas de oro y esmeraldas… La población nativa menguó de manera dramática, tanto por la agresión física, como fuera el caso de la expedición de Pedro Alvarado, como por la agresión biológica… los naturales se internaron en los bosques antes que acceder a las demandas de los españoles”.

Después hubo otra inmigración. “Desde mediados del siglo XVI se refugiaron en sus costas (Manabí) y en las costas de Esmeraldas contingentes de esclavos prófugos. La ‘nación de mulatos gentiles’, como la denominaran los españoles, logró evadir el control colonial, a excepción de esporádicos contactos con náufragos y clérigos… Sus descendientes, conocidos bajo el nombre de ‘mangaches’ o los zambos de Cabo Pasado y La Canoa, se desplazaron progresivamente hacia el valle del Chone y zonas del interior de la provincia.”

Poco a poco estos grupos humanos se integraron tanto que, por 1796, uno de los mayores cacaoteros de Lodana era el cacique Chóez.

En la segunda mitad del siglo XVIII hubo un importante incremento de españoles (182%), posiblemente por el arribo de “soldados desertores de las tropas que se enviaran a América a partir de 1762 y de criollos de otras provincias de la Audiencia”. Se asentaron, principalmente, “en las riberas de los ríos de los Partidos (regiones o zonas) de Baba y Puerto Viejo”. (Dueñas).

PUGNA CON GUAYAQUIL POR PUERTOS

A Manta y Bahía los españoles convirtieron en sus puertos a través de los cuales pretendían hacer su comercio con ultramar desde Quito. Con esa intención, en 1624 –según Ayala Mora- concluyeron un camino entre Bahía de Caráquez y Quito, viaje que Xavier Alvaro Silva cuenta en su libro “Así es Manabí”: “se hacía en 18 jornadas”. “… hasta el año 1629 las naves de Panamá llegaban a la bahía, y el comercio se hacía desde Quito, trajinando con mulas el nuevo camino. Mas la invasión de los corsarios y las gestiones apasionadas de los comerciantes de Guayaquil, a cuyos intereses era perjudicial la existencia del nuevo camino, fueron parte, al fin, para que los virreyes dieran órdenes mandando que el camino se abandonara y que el comercio se hiciera solamente por Guayaquil”, agrega el libro “Manabí a la vista”, 1913, de Juan Ceriola. Se argumentaba un intenso contrabando, dice Dueñas.

En 1735, Portoviejo (Puerto Viejo) conformaba una de las siete tenencias del Corregimiento de Guayaquil. El Partido de La Canoa (zona de Bahía de Caráquez, hacia el norte), también, aunque por breves intervalos al de Esmeraldas.

INDEPENDENCIA

“Eran frecuentes las denuncias de los indígenas por abusos cometidos por los tenientes, los curas, y sobre todo, la administración del tabaco, establecida en el Gobierno de Guayaquil”. Fue la causa para una cadena de protestas desde 1814. Los indios de Jipijapa y los vecinos (mestizos) de Puerto Viejo se aliaron para reclamar por el nombramiento de autoridades. La más dura fue en 1816 y se creyó concluiría en 1820 cuando Portoviejo se pronunció a favor de la independencia de octubre, en Guayaquil, pero no fue así.

En diciembre de 1821 el cabildo de Portoviejo le comunicó al general Antonio José de Sucre su decisión de “agregación a Colombia”, imitada por Montecristi, Jipijapa y Paján. Esto “ofendió a sus vecinos de la Provincia Libre de Guayaquil que en un primer momento se habrían inclinado por enviar tropas y sujetar a Portoviejo por la fuerza, empresa de la cual desistió por la oportuna intervención de Sucre”. Envió comisionados encargados de organizar los cabildos. “En los primeros cabildos de Jipijapa y Montecristi, los indígenas ocuparon las primeras dignidades, junto con sujetos de extracción no indígena…”

REPÚBLICA

“El 25 julio 1824, por la Ley Gran Colombiana de División Territorial, Ecuador es designado Distrito del Sur con tres departamentos: Ecuador (Quito) con las provincias Imbabura y Chimborazo; Azuay con las provincias de Cuenca, Loja, Mainas y Jaén; Guayaquil con Guayaquil y Manabí” (Ayala Mora). “Poco después, la provincia de Manabí fue “suprimida por falta de rentas, en Noviembre 24 de 1826; fue restablecida en 1827 por el General Santander”. (Dueñas).

Esta dependencia político-administrativa de Guayaquil dificultó la solución de la pugna por los puertos que duró siglos, propició el aislamiento de Manabí y descontentos sociales.

En 1831 (era republicana), el Gobernador Menéndez y del Barco suprimió los cabildos de Jipijapa y Montecristi prendiendo nuevamente la mecha. Los indígenas, desplazados del poder local, “participaron, cuando menos en procesos contestatarios, ya no en calidad de indígenas, sino como arrieros, campesinos, comerciantes y artesanos”. Así hostigaban a los gobiernos de turno.

PROVINCIA

La provincia de Manabí ha sufrido sequías crónicas. Por eso su nombre Manabí. Según Álvaro, en quechua, Mana, significa Nada, y Bi, agua. Entonces, “Manabí quiere decir ‘Sin agua”. “La gente se abastecía en los ríos o construía grandes aljibes donde guardaban el agua de lluvia para la temporada seca. Los ‘aguateros’ cargaban agua en grandes barriles y a lomo de mula recorrían las ciudades para vender el líquido. Se programaba el derecho al baño o el de lavar ropa”. (T y H Hidrovo).

Por 1843, la abundancia de tierras, la baja densidad demográfica más el “constante estado de ambulancia” crearon problemas de escasez de fuerza de trabajo en la provincia. Para atenazarla, los grandes productores de sombreros, caucho, etc., recurrieron a la fórmula de endeudamiento que incluía prisión por deudas y reglamentos contra la vagancia que se sumaban a los diezmos, trabajo subsidiario, requisas de animales y bagajes para el ejército, reclutamiento forzado. La población no soportó. Con sus dichos, cantos y versos incitaban a la deserción. (Dueñas).

A la gente había que tranquilizarla, no solamente con represión, sino, creando condiciones para sacar a su provincia del aislamiento. Quizás eso pensaron los senadores que el 15 de diciembre de 1854 concedieron a don Florencio Andrade un permiso para “aperturar caminos en Manabí, cobrar peaje por su uso y el servicio de carretas”. Hasta entonces, “el transporte se hacía en lomo de mula o a través de los ríos… La motonave “Colón”, la “Serapis” y otros vapores jugaron un papel importante en la vida de la provincia: fueron el medio de comunicación más eficaz para alternar con Guayaquil”. (T y H Hidrovo).

CONFLICTOS DE TIERRAS

La apertura de caminos aportó al desarrollo cacaotero en Chone donde, a partir de 1859, surgió otro problema: el de la tierra. “Se dieron frecuentes y violentos conflictos, no solamente entre grandes y pequeños propietarios, sino también entre estos últimos, por la inveterada costumbre de no establecer claras linderaciones porque no existía propiedad privada, sino comunitaria”. Los “crianderos” pobres de ganado protestaban contra los grandes y medianos productores de cacao por haber cercado terrenos considerados comunitarios en los cuales pastaban a sus animales. (Dueñas).

La secuencia de estos conflictos: puertos, dependencia, abusos, linderos, encontró su puerta de escape en abril de 1860, con el levantamiento de Charapotó (1.000 habitantes) que desconoció al general Guillermo Franco, jefe supremo del gobierno seccional de Manabí y Guayas, y reconoció al gobierno seccional de Quito. “La población fue arrasada”. Se reestructuraron las fuerzas rebeldes y en 1864, cuando Manabí tenía 30.000 habitantes, apareció la figura de Eloy Alfaro con sus montoneras (grupos de campesinos rebeldes a los que se sumaron manabitas de todas las clases sociales) en busca de un cambio profundo en una provincia cuya paciencia se había colmado con las disposiciones “moralizadoras” del presidente García Moreno: cerrar el comercio los domingos y días de fiesta religiosa, prisión para los acusados del delito de concubinato, práctica tan difundida en Manabí, hasta ahora.

Justamente por iniciativa del presidente García Moreno la iglesia católica había creado una diócesis en Manabí. Para dirigirla llegó el obispo alemán Pedro Schumacher (o Shumacker) que se horrorizó “por las condiciones religiosas en la provincia con apenas seis sacerdotes: uno espiritista, dos suspendidos en sus funciones sacerdotales y el cuarto tenía algunos descendientes en Rocafuerte”. (Dueñas). “Schumacher, hombre de temperamento fuerte, convicciones inamovibles, encabezó personalmente la oposición a la Revolución Liberal y tuvo que exiliarse en Colombia”. (T y H Hidrovo).

LOS INCENDIOS Y EL LIBERALISMO

A este ambiente de violencia, se sumaron las fatalidades. En 1852, en Manta, se quemaron 20 casas. Lo peor sucedió el 15 de julio de 1866 cuando un incendio en Montecristi destruyó el Palacio de Gobierno y las oficinas públicas. “Montecristi, importante productora del famoso sombrero de paja toquilla y exportadora de cacao, tagua y otros, fue la ciudad imperial, la más rica, la más hospitalaria… En esta ciudad estuvieron asentados, incluso, dos bancos ingleses. Casi totalmente destruida por el incendio, los comerciantes acaudalados abandonaron Montecristi y fueron a establecerse a Panamá, Tumaco y Guayaquil”. Fue cuando la capital de la provincia se trasladó a Portoviejo que también soportó grandes incendios en 1888, 1915 y 1925. (T y H Hidrovo).

El triunfo liberal dio la oportunidad para que dos manabitas gobernaran el país: Eloy Alfaro (1895 y 1906) y Leonidas Plaza (1901). Don Eloy intentó, incluso, restaurar el sueño de Simón Bolívar formando en 1901 la nueva Confederación Colombiana integrada por Ecuador, Colombia y Venezuela. Siempre enfrentado por los conservadores, murió con sus sueños arrastrados por las calles de Quito (28 enero 1912), luego de ser apresado y asesinado en el Penal junto a otros liberales, entre ellos su hermano Medardo y su sobrino Flavio, quien el 22 de diciembre de 1911 fuera proclamado en Esmeraldas, Jefe Supremo de la República, cargo que lo tuvo por días. Marcos Alfaro, otro hermano del general, a quien en 1887 había nombrado embajador plenipotenciario ante el gobierno de Venezuela que apoyaba la revolución liberal, fue envenenado en Guatemala. La dinastía política de estos ilustres manabitas continuó con Colón, hijo de don Eloy, quien se candidatizó a presidente de la república en 1933 (libro “La República de 1830 hasta nuestros días”, Alfredo Pareja Diezcanseco).

SOMBRERO DE PAJA

“La ejecución de los proyectos liberales para afianzar la política de libre mercado, fue manejada finalmente por la ‘burguesía guayaquileña’, por lo que aún teniendo consecutivamente dos presidentes manabitas, Manabí no tuvo el poder político” (T y H Hidrovo).

La mayor obra de Alfaro fue el ferrocarril. “El 15 de agosto de 1912 el tren llegó a Montecristi y el 19 de abril de 1913 a Portoviejo. El que unía Bahía de Caráquez con Chone empezó a funcionar entre 1910 y 1912”.

Desde los aborígenes, en Manabí se extraían perlas de las profundidades marinas. En 1912, una compañía las exportaba hasta cuando los “mantas”, peces grandes, ahuyentaron a los buzos. (Ceriola).

Nada logró un alcance internacional como su famoso sombrero de paja toquilla. Los nativos los elaboraban con la paja proveniente de la planta El Aromo (Álvaro). Los españoles los vieron parecidos a una toca, por eso, se cree, le dieron el nombre de “toquilla”. El modelo fue modificado, pareciéndose al de paño, muy caluroso para la zona tropical, que los españoles usaban. Según Wilfrido Loor Moreira (revista “Iniciación”, 1925), “el primer sombrero de paja toquilla fue elaborado por Francisco Delgado en 1634… Don Máximo Delgado, nacido en 1836, llegó a ser a fines del siglo XIX el principal empresario de exportación de sombreros, los mismos que eran famosos en todo el mundo…”

Montecristi era el mayor productor y exportador, pero debido a la emigración de sus habitantes a Panamá, a raíz del incendio de 1866, parte del comercio internacional del sombrero de paja toquilla se lo hacía desde ese país, aunque la producción seguía siendo manabita. Por esta circunstancia el sombrero era conocido en todo el mundo como “Panama Hat”.

EL PUERTO ALENTÓ LAS EXPORTACIONES

Tras más de dos siglos de abrirlos y cerrarlos, en 1861 se estableció definitivamente el puerto mayor de Manta, en 1883 el de Bahía y en 1875 fueron habilitados Cayo y Machalilla (T y H Hidrovo, y Dueñas). Fue un estímulo para la producción agrícola en los valles bañados por tres sistemas fluviales importantes formados por los ríos: Puca, Paján y Colimes, Portoviejo y Chone. De esa manera, a partir de 1870 los manabitas se convirtieron en exportadores de cacao, café, tagua, almidón, caucho. La marca cacaotera H.P. fue la más famosa de Manabí, por su aroma. “Pertenecía a las haciendas de Don Juan Pólit, en Chone, un hombre que hizo leyenda y simbolizó el poderío económico…”

En Jipijapa estaban “las exuberantes selvas tropicales de Pedro Pablo Gómez” con el “marfil vegetal” (tagua) para hacer botones, que generó un movimiento comercial. En Santa Ana se asentó la empresa Handelsgeselschaft que exportaba la tagua a Nueva York, Londres y otros lugares de Europa.

En Portoviejo las fincas estuvieron destinadas al ganado y a la producción agrícola para consumo interno, pero también tenía una gran producción de algodón. El mayor empresario del algodón fue Medardo Cevallos Mieles.

EDUCACIÓN DE RICOS

La exportación generó tanta riqueza que Manabí no miraba hacia adentro, sino, hacia afuera. En 1864 se introdujo la enseñanza de inglés y francés en las escuelas de niños y niñas de Jipijapa”. “El gobernador, coronel Javier Salazar (1864), que había realizado estudios en Alemania, trajo el método pedagógico ‘Lancaster’, de origen alemán, caracterizado por una disciplina férrea, una enseñanza unidireccional e impositiva, que utilizaba el castigo corporativo del alumno”. En 1868 se educaban en el exterior unos 70 jóvenes de las élites locales. “Hasta 1893 la educación se la hacía en casa, a través de los propios padres, hermanos mayores o de profesores contratados. Más tarde existieron dispersas y contadas escuelas primarias, que debían ser financiadas por los padres…” En 1852 se decretó la apertura del Colegio Olmedo, pero tuvo que ser Eloy Alfaro quien lo ejecutara, 31 años más tarde, en 1883, cuando era jefe supremo de Manabí y Esmeraldas. (T y H Hidrovo, y Dueñas).

LLEGÓ LA ESCASEZ

Después Manabí entró en una etapa de crisis productiva: las perlas se acabaron, para los sombreros aparecieron grandes competidores y se esfumaron los “boom” agrícolas. Los gobernadores de Manabí, según Dueñas, atribuyeron el deterioro económico a las continuas guerras y asonadas, a partir de 1860, que produjeron el éxodo de familias y capitales a Guayaquil.

También se culpó a la sequía acentuada por “el mal manejo del suelo agrícola y la deforestación masiva, tanto en el área seca como en la húmeda, que habían producido serios desequilibrios ecológicos…” (Alvaro). Para enfrentarla se iniciaron obras de riego en 1948 que continuaron con otras importantes desarrolladas por el Centro de Rehabilitación de Manabí (CRM), creado en 1983.

PERSONAJES HISTÓRICOS

Cacique Ignacio Parrales Iguales, consiguió que la corona española reconozca la autonomía de su comuna, al sur de Manabí.
J. Atanasio Santos M, dirigió la primera de las casas exportadoras de Bahía de Caráquez.
Juan Pólit, el mayor cacaotero de Manabí. En sus haciendas de Chone producía la marca H.P., famosa en el mundo por su aroma.
Pedro Pablo Gómez, principal productor de tagua, en Jipijapa.
Francisco Delgado, elaboró el primer sombrero de paja toquilla en 1634.
José Eloy Alfaro Delgado, n. Montecristi, 25 junio 1842. Hijo del capitán español
Manuel Alfaro y González y la montecristeña Natividad Delgado. Líder de la revolución liberal y Jefe Supremo de Manabí y Esmeraldas, 5 junio 1883-15 octubre 1883, presidente del Ecuador 1895-1901 y 1906-1911.
Leonidas Plaza Gutiérrez, n. Charapotó, 18 abril 1865. Hijo de José Buenaventura Plaza, maestro de escuela y Alegría Gutiérrez, emparentada con próceres colombianos, presidente liberal del Ecuador 1901-1905 y 1912-1916.
Flavio Alfaro, sobrino del general Eloy, elegido en Esmeraldas, Jefe Supremo de Esmeraldas, 22 diciembre 1911.
Pedro Schumacher, obispo conservador opuesto a la revolución liberal, luego de la cual se exilió en Colombia.
Colón Alfaro, hijo del general Eloy, candidato a presidente de la república en 1933.
Horacio Hidrovo Velásquez, literato.
Oswaldo Castro Intriago, literato.
Otton Castillo, literato.
José María Egas, n. Manta, 1897-1982, poeta. Hermano de Miguel Augusto Egas. Muchas de sus obras fueron musicalizadas, ejemplo: Arias íntimas, Vaso de lágrimas, Invernal.
Miguel Augusto Egas, n. Manta, 1895-1988, poeta, más conocido con el seudónimo “Hugo Mayo”. Primer “ultraísta” del Ecuador, comprometido social, su obra tuvo alto reconocimiento en el exterior.
Vicente Amador Flor, poeta.
Constantino Mendoza Moreira, n. Portoviejo, 1898, músico, autodidacta, virtuoso del piano, compositor, intérprete, profesor. Obras famosas: pasillos Tú y yo, Atardecer, Rosales mustios.
Wilfrido Loor Moreira, n. Calceta, 1900-1984, doctor en jurisprudencia, periodista, destacado historiador, fue uno de los 35 alumnos del Colegio San Gabriel, de Quito, que vio llorar a la Virgen de la Dolorosa.
Paulo Emilio Macías, introdujo la educación superior con la creación de la Universidad Técnica de Manabí.
Gonzalo Abad Grijalva, técnico en educación, alto funcionario de la UNESCO.
Pedro Zambrano Barcia, fundador del Diario Manabita de Portoviejo.
Gil Delgado Pinto, fundador del Diario El Mercurio de Manta.

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