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Historia de Imbabura

Historia de Imbabura

ORÍGENES

Esta provincia lleva el nombre de la montaña sagrada de los indios. Imba, significa pecesillo negro (preñadilla) y bura, criadero.

Cuentan los historiadores que en 1958 se encontró en la hacienda Quinchaquí, Otavalo, una osamenta que el investigador David Davies dijo en junio de 1973, pertenecía al “hombre de Otavalo” y tenía más de 28 mil años. Es la muestra más antigua de existencia humana en suelo ecuatoriano.

Después, años 500 a.C.-499 d.C., en la hoy Carchi estuvo “la Cultura Capulí” caracterizada por sepulturas en pozos cilíndricos de 33 metros de profundidad, cerámica y desarrollo textil. Por los años 500-1000, tanto en Carchi como Imbabura estuvo la “Cultura Cuasmal o Tusa” que hacía “edificaciones circulares (bohíos)” (Enrique Ayala Mora, en su libro Nueva Historia del Ecuador).

Así se constituyó la nación Pasto invadida por los Caras, luego por los incas que ganaron la “Batalla de Tiocajas” en 1462. Después derrotaron a Hualcopo Duchicela y su hijo Cacha Duchicela, en Atuntaqui. Huayna-Cápac selló la victoria en la batalla con los Caranquis (1487) arrojando los cadáveres al lago llamado desde entonces Yaguarcocha (Lago de sangre). “En los Aposentos de Carangue (Imbabura) donde moraban los ingas, tenían su templo al sol lleno de vasijas de oro y plata, las paredes chapadas con oro y plata. Al servicio del rey sol tenían más de 200 doncellas obligadas a guardar castidad y si corrompían sus cuerpos eran castigadas muy cruelmente. Y a los que cometían adulterio los ahorcaban o enterraban vivos” (Cieza de León).

Los incas llegaron hasta el río Angasmayo al norte y “tal parece que solo los pastos del sur (ecuatorianos) fueron integrados al Tahuantinsuyo y así se habría fijado los límites en el río Carchi-Guáytara…”, dice Jorge Cabezas Mafla en su libro Carchi: Historia, cifras y más…

De esos antepasados quedan rezagos. El Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (Codenpe), dice que en los cerros altos de la provincia de Imbabura sobreviven unos 6.360 caranquis que han perdido su identidad, igual que el “pueblo Cayambi” (120.000 en Pichincha y 27.000 en Imbabura). En cambio “el pueblo Otavalo” (65.000), mantiene su organización y tradiciones. “La familia es monogámica aunque por su actividad comercial en el exterior han adoptado formas de organización familiar por contrato y unión libre. Las formas de organización popular son los cabildos, consejos de cabildos y preconsejos de cabildos, y asociaciones”.

Cabezas dice que en 97.000 hectáreas que corresponden a Carchi y 5.000 a Esmeraldas, también sobrevive la comunidad indígena Awá o coayqueres, con 3.500 personas repartidas, incluso, en Colombia.

COLONIA

Cuando llegaron los españoles, Ibarra integraba el Partido de Otavalo extendido hasta Rumichaca, por el norte, y por el sur hasta Perucho, hoy Pichincha, cuando el licenciado Miguel de Ibarra fue nombrado VI Presidente de la Real Audiencia de Quito. Por muerte del Virrey de Lima, ascendió a Gobernador y capitán General de Quito. Entonces, le ordenó “al capitán Cristóbal de Troya fuese al Valle de Carangue y estableciese la Villa de San Miguel de Ibarra”. Lo hizo el 28 de septiembre de 1606. (Referencia de Jorge Villalba Freire S.J., en Monografía de Ibarra).

Según anota Amílcar Varela Jara en la misma monografía, esta ciudad fue creada exclusivamente para los españoles. A los indios les dieron un espacio para sus ranchos. En 1609, el Cabildo Ibarreño resolvió el acceso a la educación, únicamente para “los hijos de los españoles o de sus descendientes; los hijos de los indígenas eran adoctrinados, únicamente…” Los primeros educadores fueron los jesuitas.

Los indios estaban divididos en “Ladinos, indígenas desarraigados de sus pueblos y tribus, hispanizados… Yanaconas: sirvientes domésticos o agrícolas… Por fin los numerosos pueblos de indios bajo sus caciques, el corregidor hispano y el doctrinero. Eran agricultores de sus parcelas y de las haciendas vecinas; jornaleros en obrajes… sujetos a la Mita. Los caciques, respetados por los incas y castellanos, eran ricos, con el dominio español crecieron su bonanzas”. (Villalba). A ellos recurrieron los españoles para la dominación pacífica, nombrándoles a partir del 21 de octubre de 1606, “Alcaldes ordinarios de los naturales”.

LOS ESCLAVOS NEGROS

Para completar el cuadro social llegó el negro. “A partir de 1680, los Jesuitas adquirieron las tierras que los indígenas ocupaban en el valle del Chota-Mira, para desarrollar haciendas azucareras… compraron esclavos en gran cantidad en Cartagena y Popayán… Venían directamente del África. Los apellidos que se conocen hasta ahora en el valle indican el origen africano: Los Carabalí, provenientes del Golfo de Biafra; los Congo, del África Central; los Mina, de la Costa del Oro; los Lucumi, del Golfo de Benin… En 1767, cuando fueron expulsados, se comprobó que los Jesuitas les trataban bien y llegaron a poseer 1.164 esclavos que pasaron a trabajar para los hacendados. (Dra. Emmanuelle Bouisson, en Monografía de Ibarra.)

En cambio los indios se quejaban de “ultraje y extorsión” y protagonizaron levantamientos. Los más violentos fueron en 1767, en Otavalo, y en 1777, en Cotacachi, Tabacundo, Caranqui y Atuntaqui cuando se les unieron los mestizos, uno de los cuales fue ahorcado por supuesto cabecilla (Varela). Así empezó la fusión de las razas para proyectos políticos y otros de desarrollo.

La gran obra que se propusieron desde la fundación de Ibarra fue la vía hacia Esmeraldas para acortar la ruta a Panamá, por Guayaquil. Se hizo y deshizo por falta de recursos, la oposición de los guayaquileños o muerte de sus ejecutores, entre ellos, el científico riobambeño, Pedro Vicente Maldonado. Finalmente, con “esclavos negros”, el Barón de Carondelet consiguió abrir la vía Ibarra-Malbucho (Esmeraldas) en 1803. “Algunas naves panameñas acoderaban el Puerto de La Tola” (Dr. Rodrigo Villegas D., en Monografía de Ibarra).

INDEPENDENCIA

En plena lucha independentista, el 11 de noviembre de 1811, la Junta Superior Gubernativa convirtió a San Miguel de Ibarra en ciudad y a Otavalo en Villa. En su territorio hubo dos sucesos importantes: en 1812, la derrota del ejército patriota en San Antonio de Ibarra; y el 17 de julio de 1823, la “Batalla de Ibarra” dirigida personalmente por Simón Bolívar que venció sin problemas a las fuerzas realistas dirigidas por Agustín Agualongo, “caudillo pastuso”, “guerrillero indio”, sobre quien hay tantos escritos como admiración de los imbabureños que le pusieron su nombre a un anejo de Otavalo. Era “un indio de la antigua raza de los Pastos” a quien los españoles, en pago por sus buenos servicios durante la guerra de la independencia, le dieron la categoría de coronel. Apresado, “rechazó el título de general” si se pasaba a filas independentistas y fue fusilado en Popayán.

REPÚBLICA

Al inicio de la república, los imbabureños se involucraron en acontecimientos importantes. Manuel de Ascázubi y Pedro Moncayo integraron la Sociedad de El Quiteño Libre, pero sorprendieron eligiendo el 12 de junio de 1834 Jefe Supremo a José Félix Valdivieso, en lugar de Vicente Rocafuerte, líder del movimiento opositor a Flores.

PROVINCIA

El 25 de junio de 1824 la Gran Colombia creó la provincia de Imbabura y Tulcán era una de sus parroquias. El 24 de noviembre de 1826, por crisis fiscal, Simón Bolívar suprimió las provincias de Manabí, Chimborazo e Imbabura, integrando la primera a Guayaquil y las dos últimas a Pichincha. El 20 de junio de 1827, el vicepresidente de la República de Colombia, general Francisco de Paula Santander restableció a estas provincias y así quedó hasta la etapa republicana cuando se dieron algunos cambios: El 11 de abril de 1851, a Tulcán se convirtió en cantón de Imbabura; se agregó al cantón Ibarra la parroquia Pailón (hoy San Lorenzo) hasta 1863 cuando se la anexó al cantón Esmeraldas. En 1880 perdió a Tulcán que se convirtió en provincia.

Mientras se definían los cambios territoriales, sucedían hechos que han marcado a la provincia de Imbabura. En 1858, en Otavalo, se instaló la fábrica de tejidos San Pedro para aprovechar la histórica vocación textilera de sus habitantes. Diez años después, 16 de agosto de 1868, un terremoto destruyó Otavalo, Atuntaqui e Ibarra. Murieron aproximadamente 20.000 personas. Los ibarreños sobrevivientes se trasladaron a acampar en los llanos de Santa María de la Esperanza (hoy Avenida de El Retorno). El presidente, Javier Espinosa, le asignó a Gabriel García Moreno, Jefe Civil y Militar, la reconstrucción. Su buen trabajo le dio votos para la reelección. Entonces, ordenó la construcción del camino carrozable Ibarra-Esmeraldas.

Del gobierno liberal, Imbabura recibió la comunicación ferroviaria. La primera locomotora llegó a Ibarra el 8 de junio de 1929 y en 1957 se inauguró el ferrocarril Ibarra-San Lorenzo. Completó el sueño imbabureño el asfaltado de esta carretera a fines de 1900.

PERSONAJES
Nacidos hasta 1910, orden cronológico

ATAHUALPA. Se discute si nació en el Cuzco, Perú, o Ecuador. Varios historiadores sostienen que fue en Caranqui, Imbabura, en 1497.
COLLAHUAZO Jacinto. Nació en Otavalo. Intelectual, escritor indígena de la colonia, publicó sus libros en 1777, durante el levantamiento de Otavalo en contra de los españoles.
MIRANDA Calixto. Ibarra, siglo XVIII. Religioso, maestro, prócer de la independencia.
ANTE Antonio. Urcuquí, 1771-1836. Dio el Primer Grito de la Independencia, en Quito, 1809 y lideró otra conspiración contra gobierno español en 1818. Apresado, fue desterrado a Ceuta, Africa.
MONCAYO Pedro. Ibarra, 1807-1888. Abogado, político, periodista, publicista, legislador, diplomático, fue miembro y fundó el periódico El Quiteño Libre. En la “Revolución Marcista”, editó el periódico “La Linterna Mágica”.
GÓMEZ DE LA TORRE Teodoro, coronel. Ibarra, 1809-1885. Militar, funcionario público, legislador, diplomático, edecán de Simón Bolívar.
ACOSTA Mariano Seferino. Ibarra, 1840-1893. Religioso, escritor, orador, maestro, fundador del Colegio Teodoro Gómez de la Torre.
TROYA Rafael. Ibarra, 25 octubre 1845-1921. Considerado dentro de la historia pictórica nacional, un gran paisajista.
MONCAYO Abelardo. Ibarra, 1848-1917. Escritor, maestro, legislador, político liberal.
VACAS Galindo Enrique, fray. Cotacachi, 1865-1933. Historiador y explorador del oriente.
PEÑAHERRERA Víctor Manuel. Ibarra, 1865-1930. Jurista, legislador, maestro.
GUZMÁN Víctor Manuel. 1884-1949. Educador, legislador.
BARRERA Isaac J. Otavalo 1884-1970. Literato, ensayista, periodista.
MIDEROS Almeida Víctor. San Antonio de Ibarra, 1888-1967. Consta en la historia del arte nacional como un gran pintor. Su hermano Luis, 1898-1973, fue destacado escultor.
HIDROBO María Angélica. Imbabura. 1890-1956. Educadora.
GARCÍA Ortiz María Guillermina. Ibarra. 1901-1952. Literata, maestra.
PÉREZ Guerrero Alfredo. Ibarra, 1901-1966. Jurista, escritor, periodista, político y maestro, tres veces rector de la Universidad Central de Quito.
CHÁVEZ Reyes Fernando. Otavalo, 1902. Novelista, ensayista, maestro, periodista, diplomático.
PROAÑO Leonidas. San Antonio de Ibarra, 1910-1988. En 1954 designado obispo de Riobamba, se constituyó en el “Obispo de los indios”.

PRESIDENTES:

Manuel de ASCÁZUBI y Matheu Ibarra 1804-1876. 16 de octubre de 1849- 8 de Diciembre 1850.
Mariano SUÁREZ Veintimilla, del 2 al 16 de septiembre de 1947.

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